Neurodesarrollo y plasticidad cerebral en prematuros: impacto afectivo con técnica mama canguro
Los bebés extremadamente prematuros e inmaduros suelen padecer o verse asociados con algún grado de discapacidad, siendo los más comunes: déficit cognitivo, parálisis cerebral infantil, déficit auditivo, visual y/o sensorial. Tales hallazgos tienen mayor significancia en nacidos antes de las 26 semanas de gestación y sexo masculino.
Estos recién nacidos ingresan, con frecuencia, a las Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) donde son separados inevitablemente de sus madres, limitando la lactancia y sometidos en reiteradas ocasiones a procedimientos que causan estimulación nociceptiva, como parte de la atención habitual y la exposición prolongada al dolor aumenta la morbilidad neonatal por la inestabilidad que se produce y daño neurológico que acelera la apoptosis.
Existen diferentes posibilidades de intervención temprana, para procurar la plasticidad cerebral y el bienestar del bebé. Proponemos y promovemos la técnica Mamá Canguro, mediante el contacto piel con piel, lo cual convierte a los padres en una excelente fuente de calor humano y la mejor de las incubadoras para brindar a estos frágiles bebés CALOR, AMOR Y LECHE MATERNA, lo cual le ayudará en su pronta recuperación y acelerar su salida de las UCIN-UTIN.
Provee al bebé un vínculo afectivo, identificando el afecto como un neuromodulador, y la interacción del binomio madre-hijo, respondiendo a las necesidades de estimulación que el prematuro requiere, favoreciendo su estabilidad térmica, su crecimiento y neurodesarrollo.
La técnica consiste en:
- Colocar al bebé en medio del pecho desnudo, piel con piel, en posición vertical y de “ranita”, reemplazando la incubadora convencional las 24 hrs del día, se le brinda calor, amor en los brazos de mamá, escuchando su corazón se relaja y coordina una mejor respiración, además de organizar mejor sus ciclos de sueño.
- Nutrición efectiva a través de la leche materna exclusiva independiente del peso del bebé, de su edad gestacional, o de la duración de su hospitalización.
A nivel mundial se tienen resultados médicos y psicológicos importantes ya que disminuye el riesgo de muerte hasta en un 50%, hay menos infecciones nosocomiales, crecen mejor los niños, las madres se siente más competentes, la proporción de lactancia materna es más alta, acorta estancia hospitalaria y las familias canguro tienen un ambiente más estimulante para el niño, especialmente para su neurodesarrollo, sobre la base de la plasticidad cerebral.
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La nutrición del recién nacido prematuro o de bajo peso
Constituye un desafío para el pediatra y el neonatólogo desde el nacimiento y hasta bien avanzada la infancia. Uno de los mayores retos es mantener una ganancia de peso similar al crecimiento fetal hasta que el neonato alcance las 40 semanas de edad postconcepcional, y luego lograr un crecimiento que garantice eventualmente, una talla acorde a la edad cronológica, adecuada mineralización ósea y un óptimo neurodesarrollo. Todas estas metas se pueden alcanzar con el inicio precoz de la alimentación enteral, incluso nutrición trófica, en aquellos neonatos difíciles de alimentar y sin contraindicación de la vía oral; así como con el empleo de leche humana, la suplementación y/o fortificación cuando los requerimientos sean mayores y/o la ganancia de peso sea insuficiente, y el adecuado seguimiento de las variables antropométricas y bioquímicas que evidencian un crecimiento saludable.
El rango razonable de ingesta de nutrientes de recién nacidos prematuros de muy bajo peso y extremo bajo peso se describen en la Tabla 1
En los recién nacidos prematuros se recomienda iniciar la nutrición parenteral y enteral en los primeros 5 días de vida para evitar complicaciones futuras, así como la nutrición intraluminal para la integridad funcional y estructural del tracto gastrointestinal, la estimulación de lactasa y la mejor absorción de nutrientes. El aporte enteral mantiene la masa del intaestino delgado y promueve la actividad de disacaridasas. La alimentación en los primeros 5 días de vida condiciona la adaptación endocrina y los patrones de motilidad, proporciona nutrientes luminales y beneficia la función inmune. La motilidad intestinal es el factor determinante de la posibilidad de alimentar a un recién nacido de muy bajo peso. En estos pacientes una opción es la estimulación enteral trófica. Las evidencias reportan que una alimentación enteral temprana, junto con la administración de esteroides antenatales y la leche humana, favorecen la disminución en la permeabilidad intestinal o capacidad de moléculas pequeñas de penetrar la mucosa gastrointestinal e inducir sensibilización en el infante.
En recién nacidos de bajo peso sin contraindicación de la vía oral, pero que no pueden recibir alimentos en forma regular, las evidencias indican el beneficio de la estimulación enteral mínima o trófica, preferiblemente con leche humana.





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